Agustín Lara, el músico poeta que enamoró a México y a España
“Una de las esencias del alma mexicana”, así llamó el escritor Ricardo Garibay al compositor de música romántica más popular del país durante buena parte del siglo XX. Su nombre completo era Ángel Agustín María Carlos Fausto Mariano Alfonso del Sagrado Corazón de Jesús Lara y Aguirre del Pino, aunque él solía decir: “Simplemente llámenme Agustín”.

Ángel Agustín María Carlos Fausto Mariano Alfonso del Sagrado Corazón de Jesús Lara y Aguirre del Pino era el nombre completo de Agustín Lara. Pianista desde los 7, herido de guerra y un trovador excepcional dejó este mundo el 6 de noviembre de 1970.
Originario del Pueblo Mágico de Tlatlauquitepec, en la Sierra Norte de Puebla, su progenitor abandonó a la familia. Hay fuentes que registran, de hecho, el nacimiento de Agustín en Tlatlauquitepec. Lo cierto es que en 1906 la familia se mudó a la Ciudad de México.
La economía familiar requirió que él trabajara desde muy joven, siendo casi un niño, ya que desde los 12 años se abrió camino tocando en centros nocturnos. Desde luego, él contaba que a su madre le dijo que era cartero nocturno y no pianista de bar.
El ambiente nocturno arropó los primeros años de la carrera de Agustín Lara quien, al parecer, rompió varios corazones. Hay dos versiones sobre el atentado que le desfiguró la cara; de acuerdo con un artículo de la Secretaría de Gobernación, una corista llamada Estrella en un altercado de cabaret rompió una botella y con el filo lo desfiguró.
Lo cierto es que su carrera floreció en la Ciudad de México y con sus canciones inmortalizó el Puerto de Acapulco y también el de Veracruz; además de Granada, en España, cuya canción fue como su himno en 1995. La composición de obras sobre el país europeo fueron el resultado de la inspiración taurina del autor, ya que las escribió sin siquiera conocer España.
Conocido como el Flaco de Oro, son incontables las canciones compuestas por este músico que han conquistado una fama imperecedera: Granada (inmortalizada por el tenor Mario Lanza), el chotis Madrid, Noche criolla, La Cumbancha, Noche de ronda, Solamente una vez, Palmera o María bonita (escrita para su esposa, la actriz María Félix) son sólo algunas de las más célebres.
Adaptadas a numerosos idiomas y cantadas en los más diferentes estilos, el éxito de estas canciones en el Viejo y el Nuevo Mundo procuró a su autor los mayores honores y el reconocimiento general. Junto con la canción melódica, Lara también sobresalió en la composición de música para cine; suya es, por ejemplo, la partitura de Santa, una de las primeras películas sonoras realizadas en México.
Aunque había estudiado piano y demostrado sus excepcionales dotes para la música, Agustín Lara ingresó a los quince años en el Colegio Militar; pronto se daría cuenta de que su vocación no era castrense. Durante la década de 1920 trabajó como pianista en bares y cafés y en salas de cine mudo; a finales de la década acompañaba ya al piano a intérpretes como Juan Arvizu y Maruja Pérez, que daban sus recitales en cines de la capital.
En 1931 se puso al frente del programa La hora azul, de la emisora XEW. Comenzó a dirigir la orquesta El Son Marabú mientras voces como las de Ana María Fernández y Toña la Negra popularizaban sus canciones. Empezó entonces una frenética carrera hacia la fama. En 1932 realizó su primera gira por el extranjero; actuó en París, donde su canción El farolito se convirtió en tema de moda, y también en Chile y Perú. Obtuvo también un éxito sin parangón durante la gira que efectuó en México en 1935, junto a Pedro Vargas y el Chino Ibarra. Entre los principales espectáculos que Agustín Lara presentó al público se recuerdan especialmente Pecadora, Revancha, Coqueta, Mujeres en mi vida, Perdida y La mujer que yo amé.
Contratado para trabajar en Hollywood como musicalizador de películas, no le resultó sin embargo fácil acostumbrarse a aquel mundo frívolo y deshumanizado, con sus tensiones y su abundancia de divas y directores caprichosos. Aunque no quiso centrar su carrera profesional en el cine, su prestigio acabó por consolidarse en la industria del celuloide, gracias a las bandas sonoras que compuso para filmes como Santa, México Lindo, Carne de Cabaret, Virgen de medianoche, Pervertida, Noche de ronda, Humo en los ojos, Señora tentación, Cortesana y Aventurera.
Facilitó sin duda su entrada triunfal en el cine su matrimonio con la bellísima y siempre controvertida actriz mexicana María Félix, que tuvo lugar en 1945. Célebre por sus devaneos amorosos (se le solían atribuir romances con personajes populares del cine y la política), la actriz trabajó junto a los más destacados galanes del cine mexicano (Jorge Negrete, Pedro Infante o Pedro Armendáriz). Durante su matrimonio con María Félix, Agustín Lara convirtió su casa de Las Lomas en un acogedor centro de reunión de escritores y artistas. Foco de atención del gran público, la popularidad de ambos no cesaba de crecer.
A lo largo de su dilatada carrera como compositor (y también como autor de la mayoría de sus letras), creó hermosas y románticas canciones que alcanzarían una popularidad universal. La obra de Lara comprende unas setecientas piezas entre boleros, pasodobles, baladas, tangos, pasacalles y melodías, que podrían enmarcarse dentro del género tropical; fue también el autor de la extraordinaria opereta El pájaro de oro (1946). Entre sus temas más conocidos sobresalen, junto a los ya citados, Lamento jarocho, Mujer, Veracruz, Azul, Rival y Arráncame la vida; títulos todos ellos entrañables que han resistido el paso del tiempo hasta convertirse en canciones de siempre.
Con temáticas abiertamente eróticas, una asimilación de todas las corrientes musicales en boga y desconcertantes imágenes modernistas, Agustín Lara dotó a la canción romántica de una sensibilidad acorde con el medio urbano de los años treinta y cuarenta. Las letras de algunas canciones surgidas de su inspiración (Señora tentación, Te quiero, Cada noche un amor o Humo en los ojos) escandalizaron a la opinión pública, hasta el punto de que llegaron a prohibirse sus piezas en las escuelas. Cuestionado y considerado por sus detractores «el sepulturero de la canción mexicana», Lara fue pionero en el óptimo aprovechamiento de todos los medios de difusión: teatro de revista, discos y radio.
La otra versión dice que fue una amiga de Marichú, a quien le compuso una canción y con quien tuvo problemas sentimentales. Ella mandó a una amiga que con una orquilla cortó a Agustín y lo marcó de por vida.
Juan Arvizu lo apoyó y fue en el programa La hora íntima de Agustín Lara cuando sus composiciones se popularizaron y marcó el inicio de su trayectoria artística. Su música se usó en 100 películas mexicanas y compuso e interpretó con mucho éxito temas que marcaron generaciones de mexicanos que se identificaron con sus acordes, sus temas de amor y su sensibilidad.
Otros amores menos célebres:
- Esther Rivas Elorriaga en 1917
- Angelina Bruscheta Carral en 1928
- Clarita Martínez en 1949
- Yolanda Santacruz Gasca «YiYi» en 1953
- Rocío Durán en 1964
Canciones famosas de Agustín Lara
• Amor de mis amores
• Aquel amor
• Arráncame la vida
• Aventurera
• Azul
• Cabellera blanca
• Callecita
• Clave azul
• Dueña mía
• El organillero
• «Esclava»
• Escarcha
• Españolerías
• Estoy pensando en ti
• Farolito
• Granada
• Humo en los ojos
• La cumbancha
• Lamento jarocho
• La prisionera
• Madrid
• María bonita
• Mujer
• Murcia
• Naufragio
• Noche criolla
• Noche de Ronda
• Novillero
• Oración Caribe
• Orgullo
• Palabras de mujer
• Palmera
• Pecadora
• Piensa en mí
• Pobre de mí
• Puerto Nuevo
• Rival
• Rosa
• Santa
• Se me hizo fácil
• Señora Tentación
• Serpentina
• Silverio Pérez
• Solamente una vez
• Suerte loca
• Te vendes
• Tus pupilas
• Valencia
• Veracruz
• Volverás
Por su talento, en vida recibió una casa en Granada por sus composiciones sobre España y un homenaje en el Palacio de Bellas Artes.



