15 de enero de 1944, San Juan: el terremoto más devastador de la Argentina
El 15 de enero de 1944 fue el sismo más letal de la historia argentina y dejó más de 10 mil muertos.

El 15 de enero de 1944, a las 20:52 horas, la Argentina vivió una de las mayores tragedias de su historia. Un terremoto de 7,4 grados en la escala de Richter sacudió la provincia de San Juan y redujo la capital provincial a escombros en menos de un minuto.
El saldo fue devastador: más de 10.000 muertos, miles de heridos y una ciudad prácticamente borrada del mapa.
Hasta hoy, el Terremoto de San Juan sigue siendo el más letal registrado en el país y uno de los más destructivos de América Latina en el siglo XX.
El epicentro se ubicó a pocos kilómetros de la ciudad de San Juan y a escasa profundidad, lo que potenció el impacto. La mayoría de las construcciones eran de adobe, un material frágil frente a movimientos sísmicos. El resultado fue inmediato: el 90% de los edificios colapsó.
La oscuridad, los incendios y el pánico dominaron la noche. Familias enteras quedaron atrapadas bajo los escombros y los hospitales colapsaron en cuestión de horas. La cifra exacta de víctimas nunca pudo establecerse con precisión, pero las estimaciones oficiales hablan de entre 10.000 y 12.000 fallecidos, en una provincia que entonces tenía poco más de 400.000 habitantes.
La magnitud del desastre generó una movilización nacional inédita. Desde Buenos Aires se organizaron campañas solidarias, colectas y actos benéficos para ayudar a San Juan. Uno de esos eventos, realizado en el Luna Park, tuvo como protagonistas a Juan Domingo Perón (entonces secretario de Trabajo y Previsión) y a Eva Duarte, cuyo encuentro marcaría el inicio de una relación clave en la historia política argentina.
El terremoto no solo conmovió al país: también reconfiguró el rol del Estado frente a las emergencias y aceleró políticas de asistencia social y reconstrucción.
Un antes y un después en la ingeniería argentina
La tragedia de San Juan dejó una enseñanza clara y brutal. A partir de 1944, la Argentina comenzó a desarrollar normas antisísmicas más estrictas, especialmente en las provincias cordilleranas. La ciudad fue reconstruida bajo un nuevo diseño urbano, con calles más anchas, edificios bajos y estructuras pensadas para resistir movimientos sísmicos.
San Juan se convirtió así en un laboratorio de arquitectura antisísmica, cuyas reglas luego se extendieron a otras zonas de riesgo del país.
La fecha no solo funciona como homenaje, sino también como recordatorio permanente de la importancia de la prevención, la planificación urbana y la educación sísmica. El terremoto de 1944 no fue solo una catástrofe natural: fue un punto de inflexión. La tierra tembló, la ciudad cayó y el país entero entendió que, frente a la naturaleza, improvisar siempre sale caro.







