Un disparo en Palacio de Gobierno: Se cumplen 25 años del atentado contra el exgobernador Patricio Martínez

Se trató de un hecho con grandes repercusiones que, a más de dos décadas de distancia, sigue vigente por sus implicaciones políticas, sociales y judiciales.

Este 17 de enero de 2026 se cumplen 25 años del atentado contra el exgobernador de Chihuahua, Patricio Martínez García, quien resultó herido de bala en la cabeza mientras se encontraba al interior del Palacio de Gobierno, minutos antes de iniciar una gira de trabajo con destino al municipio de Satevó, de acuerdo con archivos y registros periodísticos.

El ataque ocurrió alrededor de las 11:30 horas, cuando una exagente de la Policía Judicial del Estado, identificada como Cruz Victoria Loya Montejano, disparó un arma de fuego contra el entonces mandatario mientras descendía por la escalinata principal del recinto y dialogaba con un grupo de estudiantes.

En su momento El Heraldo de Chihuahua documentó el hecho y publicó imágenes exclusivas captadas por el reportero gráfico Eugenio Sotelo, quien se encontraba en el lugar al momento de la agresión.

Según la información recabada, la atacante accionó un revólver calibre .38 especial a corta distancia, lesionando a Martínez García en la región parietal izquierda. El proyectil penetró el cráneo sin comprometer zonas vitales del cerebro, lo que permitió que fuera trasladado consciente a la Clínica del Parque, donde fue reportado fuera de peligro. Posteriormente, el exgobernador fue intervenido quirúrgicamente en el hospital Saint Joseph, en Phoenix, Arizona, para extraerle un fragmento de bala alojado en el cráneo.

Cruz Victoria Loya fue detenida de inmediato; sin embargo, en sus primeras declaraciones no se logró establecer el móvil del atentado. Autoridades estatales descartaron inicialmente una vinculación con el narcotráfico, aunque se abrieron diversas líneas de investigación.

La agresora fue puesta a disposición de la Subprocuraduría de la Zona Centro, específicamente de la Unidad Especializada en Delitos contra la Familia, donde rindió una declaración de más de cinco horas ante el subprocurador Óscar Castrejón y el entonces procurador de Justicia del Estado, Arturo González Rascón.

Registros periodísticos indicaron que Loya Montejano, de 30 años de edad, había sido dada de baja de la Policía Judicial años antes por conductas violentas, entre ellas un ataque armado contra su esposo. Fuentes judiciales señalaron que presentaba afectaciones emocionales y psicológicas, por lo que durante su interrogatorio estuvieron presentes psicólogos, agentes del Ministerio Público y personal de la Comisión Estatal de Derechos Humanos.

En su cobertura, El Heraldo entrevistó al exesposo de la agresora, Salvador Barba Ortega, quien expresó temor por posibles represalias. Asimismo, Lorenzo Loya Montejano, hermano de la detenida, ofreció una disculpa pública al exgobernador y a su familia.

El atentado se registró en un contexto político sensible, días después del anuncio de una estrategia estatal y federal contra el crimen organizado y horas después de que el propio mandatario denunciara públicamente la infiltración del narcotráfico en corporaciones policiacas. Pese a ello, autoridades estatales y federales descartaron una relación directa entre el ataque y la delincuencia organizada.

El hecho provocó una condena generalizada a nivel nacional. El entonces presidente de México, Vicente Fox, así como gobernadores, partidos políticos y autoridades de seguridad, repudiaron la agresión y expresaron su respaldo al mandatario chihuahuense. Fox calificó el atentado como un delito común y aseguró que el gobierno federal coadyuvaría en las investigaciones. Diversos líderes políticos coincidieron en que el caso no debía politizarse y llamaron a fortalecer el Estado de Derecho.

El sector empresarial también se pronunció, al exigir mayores condiciones de seguridad y una investigación pronta y exhaustiva.

Un día después del ataque, desde su habitación de hospital, el entonces gobernador solicitó a su gabinete continuar con sus funciones y descartó la necesidad de nombrar a un mandatario interino, al señalar que conservaba plenamente sus facultades mentales y continuó tomando decisiones durante su recuperación.

A 25 años de distancia, el atentado contra Patricio Martínez García permanece como uno de los episodios más significativos de la historia política reciente de Chihuahua, por sus repercusiones políticas, sociales y judiciales, especialmente ante la cercanía del cumplimiento de la condena impuesta a la responsable.

Con Información del Heraldo de Chihuahua

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