“Return to Silent Hill” es una falta de respeto al videojuego – Crítica
El viaje de “James Sutherland” por el pueblo de “Silent Hill” se vuelve una pesadilla audiovisual que parece nunca tendrá un final indicado.

“Silent Hill” es una de las franquicias más reconocidas dentro del mundo de los videojuegos. Su atmósfera sombría, poblada de criaturas grotescas y relatos ligados a la psicología humana, logró aterrorizar a toda una generación.
En 2006 se estrenó su primera adaptación cinematográfica, dirigida por Christophe Gans. Aunque recibió críticas negativas por parte de la prensa especializada, fue bien aceptada por los fanáticos de la saga en su momento.
Ahora 20 años después, Gans regreso para dirigir “Terror en Silent Hill: Regreso al Infierno”, una película que lamentablemente no comprendió cuáles fueron los elementos básicos que convirtieron a la secuela de Konami en una obra tan aclamada.
“James Sunderland” recibe una misteriosa carta de “Mary”, su ex pareja, a quien creía fallecida. Movido por la culpa y la esperanza, decide viajar al pueblo de “Silent Hill” para encontrarla, sin imaginar que está a punto de enfrentarse a una auténtica pesadilla.
El lugar se encuentra plagado de monstruos y entidades que obligan al protagonista a recorrer los rincones más oscuros de su mente, mientras se aferra a los recuerdos de la mujer que alguna vez amó con tanta intensidad.
En el videojuego original el trauma es el eje central. La historia se sostiene a través de un terror psicológico representado por monstruos que de forma metafórica son los pecados, culpas y demonios internos que carga el protagonista desde el inicio.
Sin embargo, Gans opta por eliminar casi por completo esa profundidad emocional para ofrecer una trama genérica basada en rituales oscuros, acompañada de un ritmo lento que provoca que su hora y media de duración se sienta interminable.
El guion carece de una dirección clara, con saltos temporales confusos y subtramas que nunca terminan de establecerse. Un cambio de rumbo constante, que da la impresión de haber sido escrita por un guionista distinto en cada acto.
Estas decisiones resultan aún más frustrantes hacia el final, cuando la cinta evita comprometerse con una conclusión potente y coherente con el viaje por el trauma, dejando al espectador con una pregunta inevitable: ¿para qué sirvió todo este recorrido?
En el apartado técnico, los efectos visuales son muy deficientes. La intención parece ser generar terror, pero el resultado termina siendo involuntariamente cómico, provocando risas en lugar de tensión, algo que rompe con la seriedad que propone su historia.
En múltiples escenas se percibe el uso de pantallas verdes, debido a que la iluminación sobre los actores está mal posicionada. Un error que nuevamente rompe con toda la admosfera que pretender establecer inseguridad en el espectador.
A esto se suma un vestuario cuestionable del personaje de “María”, que recuerda cuando la industria no se tomaba en serio este tipo de proyectos y recuerda aquellas películas de «Resident Evil» de inicios de los 2000.
Como fanático de la saga, es posible que encuentres cierto valor en las referencias y recreaciones de escenas icónicas del videojuego. No obstante, estos guiños no son suficientes para sostener una adaptación que falla en comprender su esencia.
En una época donde adaptaciones de videojuegos como “Sonic” o “Super Mario Bros.” han demostrado que el género puede ofrecer productos respetuosos con su material original, “Regreso al Infierno” nuevamente deja la sensación de una oportunidad desperdiciada.



