27 de enero de 1945: La liberación del campo de exterminio de Auschwitz
El Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto se celebra el 27 de enero, aniversario de la liberación de Auschwitz-Birkenau en 1945. Esta fecha, establecida por la ONU en 2005, honra a los seis millones de judíos y otras víctimas del nazismo, promoviendo educación para prevenir genocidios.

El 27 de enero de 1945 marca uno de los momentos más significativos y conmovedores de la historia del siglo XX.
Auschwitz fue el más importante y altamente organizado de los campos de exterminio nazis; fue el espacio donde más personas murieron asesinadas durante el Holocausto. 1,250,000 individuos perdieron la vida, más del noventa por ciento de ellos judíos, además de gitanos, homosexuales, Testigos de Jehová y comunistas. En Auschwitz se explotó la mano de obra esclava de cientos de miles de personas.
Ese día, tropas del Ejército Rojo soviético liberaron el complejo de campos de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau, ubicado en la Polonia ocupada por la Alemania nazi. La liberación reveló al mundo la magnitud del horror del Holocausto, el genocidio sistemático perpetrado por el régimen nazi contra millones de personas, principalmente judíos, pero también gitanos, prisioneros de guerra soviéticos, personas con discapacidad, homosexuales y opositores políticos.
Auschwitz fue establecido en 1940 inicialmente como un campo de concentración para prisioneros políticos polacos. Con el paso del tiempo, se transformó en el mayor centro de exterminio nazi, compuesto por varios subcampos, entre ellos Auschwitz I, Auschwitz II-Birkenau y Auschwitz III-Monowitz. En Birkenau se encontraban las cámaras de gas y los crematorios donde fueron asesinadas más de un millón de personas, la mayoría judías, mediante el uso del gas Zyklon B.
En enero de 1945, ante el avance imparable del Ejército Rojo desde el este, los nazis comenzaron a evacuar el campo. Decenas de miles de prisioneros fueron obligados a participar en las llamadas “marchas de la muerte”, caminatas forzadas bajo condiciones extremas, sin alimento ni abrigo, durante las cuales murieron miles de personas. Aquellos que estaban demasiado débiles o enfermos para marchar fueron abandonados en el campo.
Cuando los soldados soviéticos llegaron a Auschwitz el 27 de enero, encontraron alrededor de 7.000 prisioneros sobrevivientes, la mayoría gravemente enfermos, desnutridos y traumatizados. También descubrieron enormes cantidades de pertenencias confiscadas a las víctimas: maletas, zapatos, gafas, cabello humano y objetos personales, pruebas irrefutables del exterminio masivo. La escena impactó profundamente a los liberadores y se convirtió en uno de los testimonios más contundentes de los crímenes nazis.
La liberación de Auschwitz no solo significó el fin del sufrimiento para los sobrevivientes, sino también el inicio de un proceso de memoria, justicia y reflexión histórica. Muchos de los sobrevivientes dedicaron sus vidas a dar testimonio de lo ocurrido, con el objetivo de que el mundo no olvidara. Sus relatos fueron fundamentales para los juicios de Núremberg y para la construcción de la memoria colectiva del Holocausto.
En reconocimiento a la importancia de esta fecha, en 2005 las Naciones Unidas declararon el 27 de enero como el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto. Auschwitz se convirtió en un símbolo universal del horror al que puede llegar la humanidad cuando prevalecen el odio, el racismo y la deshumanización.
Recordar la liberación de Auschwitz es un acto de memoria y responsabilidad. No solo honra a las víctimas, sino que también sirve como advertencia permanente para las generaciones futuras: recordar para no repetir.




