Antes de ser actor, Hugh Jackman trabajó como payaso infantil

Antes de convertirse en una de las figuras más reconocidas del cine internacional, Hugh Jackman tuvo un empleo muy distinto al que hoy define su trayectoria artística. El actor australiano trabajó como payaso infantil en fiestas de cumpleaños, una experiencia que él mismo ha calificado como una de las más incómodas y fallidas de su vida profesional.

La anécdota ha sido relatada por Jackman en diversas entrevistas a lo largo de los años. Según ha explicado, este episodio ocurrió antes de recibir formación actoral formal y mucho antes de alcanzar reconocimiento internacional. El contraste entre aquel trabajo improvisado y su imagen actual, asociada a la disciplina artística y la versatilidad escénica, ha despertado interés por tratarse de una etapa poco conocida marcada por la necesidad económica.

El actor contó que el empleo surgió de manera informal y sin ningún tipo de preparación. Junto a un amigo, aceptó animar fiestas infantiles sin experiencia previa ni habilidades específicas para el entretenimiento de niños, más allá de un disfraz alquilado y entusiasmo inicial.

“Literalmente alquilé un disfraz de payaso y, junto a un amigo, Stan, nos dedicamos a las fiestas de cumpleaños sin tener ninguna habilidad en absoluto”, relató Jackman en declaraciones recogidas por medios internacionales, subrayando la falta de técnica y estructura de aquellos espectáculos improvisados.

Según explicó, el proyecto solo funcionaba de manera limitada y bajo ciertas condiciones. La falta de preparación se hacía evidente cuando el público no respondía como se esperaba, lo que generaba situaciones incómodas que terminaron por demostrar que ese no era un camino viable a largo plazo.

El episodio que marcó el final de esa etapa ocurrió durante una fiesta con niños mayores, un público distinto al que estaba acostumbrado. De acuerdo con su propio testimonio, el cambio de edad de la audiencia provocó una reacción adversa que rápidamente escaló.

“Siempre supe que me descubrirían, y este niño lo hizo. Gritó a su mamá: ‘¡Mamá, este payaso es un desastre!’”, recordó el actor. La situación se tornó caótica cuando los niños comenzaron a burlarse y a lanzarle objetos. “Terminé con los niños lanzándome huevos y pisoteándome. Fue patético. Realmente fue un desastre”, añadió, dejando claro que aquella experiencia fue determinante para abandonar definitivamente ese empleo.

Con el paso de los años, Jackman ha retomado esta historia en distintos espacios mediáticos, generalmente con un tono descriptivo y autocrítico. En una entrevista de 2018, explicó que el espectáculo solo resultaba funcional con niños en edad preescolar.

“En una fiesta de tres años, era el mejor. Podían treparme, hacer malabares con cualquier cosa, pero nada más allá de eso”, afirmó, reconociendo que no contaba con habilidades como globoflexia o trucos de magia.

Años después, Jackman ingresó formalmente al mundo de la actuación y construyó una sólida carrera en teatro, cine y musicales. Su proyección internacional llegó con su interpretación de Wolverine en la saga cinematográfica de Marvel, papel que lo consolidó en la industria.

El propio actor ha utilizado el contraste entre aquel trabajo como payaso y su posterior éxito como ejemplo de perseverancia. La historia volvió a cobrar relevancia en 2026, cuando compartió en su cuenta de X una fotografía caracterizado como “Coco, el payaso”.

“Otra prueba de mis días intentando ganar dinero haciendo de payaso en fiestas infantiles. #Coco”, escribió, acompañando la imagen que rápidamente se viralizó.

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