El “Callejón del Lobito”, marcado por un caso de crueldad animal, hoy luce así

Semanas después de que se difundiera el video en el que un sujeto lanza a un perrito desde lo alto de unas escaleras de concreto en Naucalpan, el presidente municipal, Isaac Montoya, anunció que las Huellas de la Transformación llegaron justamente al punto que lastimó profundamente a la comunidad.
Se trata de la Segunda Cerrada de Santa Úrsula, en la colonia San Lorenzo Totolinga, Estado de México, un espacio que estuvo marcado por la crueldad y que hoy comienza a sanar. En el lugar, el gobierno municipal no solo rehabilitó un andador, sino que resignificó la zona con trabajos de iluminación, pavimentación, limpieza, seguridad y arte urbano, enviando un mensaje claro: en Naucalpan de Juárez la violencia no se normaliza y la vida de los seres sintientes sí importa.
A partir de ahora, este sitio será conocido como el “Callejón del Lobito”, un símbolo de justicia, empatía y unión comunitaria.
El cambio ocurre tras el caso que conmocionó a vecinos y usuarios de redes sociales. Lobito, un perrito comunitario de aproximadamente 15 años de edad, fue víctima de un acto de extrema crueldad. De acuerdo con los primeros reportes, luego de una pelea entre perros, un sujeto lo aventó de manera intencional desde unas escaleras de concreto de al menos 10 metros de altura.
La agresión quedó registrada en video. En las imágenes se observa cómo Lobito cae al vacío, rueda sin control y se golpea contra los escalones hasta quedar casi inmóvil. El caso fue denunciado por la fundación Mundo Patitas A.C., que alertó sobre el delicado estado de salud del lomito.
La indignación fue inmediata. En redes sociales, cientos de personas exigieron que el responsable fuera identificado y castigado conforme a la ley. Vecinos intentaron confrontar al agresor —quien vestía pantalón claro y chamarra oscura— y acudieron a auxiliar a Lobito, mientras daban aviso a las autoridades.
En su momento, Isaac Montoya condenó los hechos, informó que Lobito quedó bajo resguardo del área de Bienestar Animal y aseguró que el caso no quedaría impune. También reconoció el trabajo de rescatistas, veterinarios y vecinos que acompañaron al perrito en sus momentos más difíciles.
Hoy, el Callejón del Lobito permanece como un recordatorio permanente de que el maltrato animal es un delito, no solo en el Estado de México, sino en todo el país.




