Protestas y enfrentamientos marcan el inicio de los Juegos Olímpicos de Invierno 2026

El inicio de los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 en Milán, Italia, estuvo marcado por protestas contra la participación del ICE en tareas de seguridad y por el impacto ambiental del evento.

Este sábado se registró una manifestación que comenzó de manera pacífica, pero que derivó en enfrentamientos entre la policía y un grupo de manifestantes, con un saldo de al menos cinco personas detenidas.

Durante la marcha, que recorrió distintos puntos de la ciudad, algunos participantes pasaron cerca de la Villa Olímpica, donde un reducido grupo lanzó petardos hacia las viviendas de los atletas, sin causar daños debido a la distancia.

La situación se agravó en Piazzale Corvetto, donde manifestantes con el rostro cubierto arrojaron piedras, bengalas y otros objetos contra las fuerzas de seguridad. En respuesta, la policía utilizó cañones de agua y gases lacrimógenos para dispersarlos.

La confrontación ocurrió al final de la marcha y las autoridades lograron contener a los grupos violentos. Para ese momento, la mayoría de los asistentes —incluidos familias, niños y estudiantes— ya se había retirado del lugar.

Según reportes oficiales, al menos cinco personas fueron detenidas por su presunta participación en los disturbios. A pesar de los incidentes, las autoridades aseguraron que no hubo interrupciones en el traslado de atletas ni en el desarrollo de las competencias.

No obstante, se desplegó un amplio operativo de seguridad en distintos puntos de Milán, especialmente luego de los enfrentamientos registrados en Turín el fin de semana anterior, lo que mantuvo a la policía en estado de alerta máxima.

¿Por qué se están manifestando durante los Juegos Olímpicos de Invierno 2026?

Las protestas se concentraron este sábado 7 de febrero en la Piazza Medaglie d’Oro, desde donde partió una marcha que reunió a miles de personas, de acuerdo con agencias internacionales.

Medios italianos señalaron que la movilización fue impulsada por sindicatos y organizaciones de izquierda, que expresaron su rechazo a distintos aspectos del evento, entre ellos:

  • El impacto ambiental y económico de los Juegos Olímpicos, especialmente por el uso de nieve artificial y el elevado gasto en infraestructura.

  • El encarecimiento de la vivienda y la reducción de espacios públicos para la ciudadanía.

  • La supuesta presencia de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) en las labores de seguridad.

Al respecto, el ministro del Interior de Italia, Matteo Piantedosi, aseguró ante el Parlamento que los agentes de ICE solo tendrían un rol asesor, sin operar en territorio italiano, y que su presencia se limitaría a misiones diplomáticas estadounidenses.

Las organizaciones participantes advirtieron que continuarán con acciones pacíficas para exigir medidas que reduzcan los impactos económicos y ambientales del evento deportivo.

Presunto sabotaje ferroviario agrava el inicio de los Juegos

Además de las protestas, el arranque de los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 se vio afectado por un presunto sabotaje ferroviario en el norte de Italia.

Este sábado se reportaron interrupciones en la red ferroviaria, particularmente en la región de Bolonia, lo que provocó importantes retrasos y afectó a miles de pasajeros.

El Ministerio italiano de Infraestructuras y Transportes atribuyó los incidentes a un posible sabotaje vinculado con el evento olímpico. Entre los hechos reportados se encuentran:

  • Cables arrancados en la red ferroviaria de Castel Maggiore, cerca de Bolonia.

  • El hallazgo de un artefacto explosivo rudimentario en las vías entre Bolonia y Padua.

  • Un incendio en una cabina eléctrica de la estación de Pesaro.

Las autoridades investigan estos hechos como actos de sabotaje, que recuerdan a los incidentes ocurridos en la red ferroviaria de París durante la inauguración de los Juegos Olímpicos de 2024. No se descarta la participación de grupos anarquistas con el objetivo de interferir en el desarrollo del evento.

El ministro de Infraestructura y Transporte, Matteo Salvini, calificó los hechos como un “acto de delincuencia”.

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