Fosas clandestinas revelan la brutalidad de la extorsión en Sinaloa

Entre 2019 y 2021, colectivos de buscadores documentaron hallazgos en comunidades del municipio de Concordia, Sinaloa, donde localizaron los cuerpos de cinco de los diez mineros secuestrados el 24 de enero.
Entre las víctimas se encontraban personas que no habían pagado extorsión, según los testimonios recabados.
En la segunda mitad de 2019, Miguel Trujillo Herrera y Mario Vergara Hernández viajaron a Sinaloa para capacitar a colectivos de familiares de personas desaparecidas en métodos de búsqueda en campo. Ambos tenían experiencia personal: Miguel buscaba a sus hermanos desaparecidos, mientras que Mario —fallecido en 2023— era fundador del colectivo “Los Otros Desaparecidos de Iguala” y buscaba a su hermano Tomás, desaparecido en 2012.
En entrevista con Proceso, Trujillo recordó que realizaron exploraciones en comunidades de Concordia que los colectivos locales evitaban por la disputa entre los grupos criminales conocidos como “los mayitos” y “los chapitos”. En esa región, en la comunidad de El Verde, se localizaron cinco cuerpos de los diez mineros secuestrados en el campamento de la mina Vizsla Silver, de capital canadiense. Según el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, las víctimas fueron confundidas por la facción de “los chapitos”.
Durante su estancia en Sinaloa, Miguel Trujillo apoyó a colectivos en Mazatlán, Culiacán y Los Mochis, con mayor énfasis en los dos primeros municipios. Relata que muchas fosas encontradas contenían múltiples cuerpos, de cinco hasta 32, provenientes de diversas regiones, incluidos Veracruz.
“Una persona que escapó de la ‘maña’ nos dijo que los llevaban ahí por no pagar el ‘piso’. No tenían relación con la disputa entre los grupos criminales. Eran trabajadores, paleteros, vendedores de tamales; gente inocente”, dijo Trujillo.
La inseguridad en la zona impide que familiares y colectivos realicen búsquedas seguras, situación que se agravó tras el estallido de violencia entre facciones en septiembre de 2024.
Alejandra Martínez Carrizales, médica y hermana de un desaparecido en 2020, denunció la falta de apoyo oficial: “Tenemos meses con puntos de búsqueda, pero no podemos acceder por la inseguridad. Las autoridades no brindan seguridad suficiente”.
Martínez Carrizales explicó que desde la intensificación del conflicto entre las facciones del Cártel de Sinaloa, el número de cuerpos encontrados se disparó. “Hemos localizado más de 50 cuerpos que siguen en el Semefo. Hemos exigido pruebas de ADN, pero no hay avances; los cuerpos permanecen sin ser entregados a sus familias”, denunció.
Tras los hallazgos de los mineros en El Verde, Martínez y su colectivo observaron la posible existencia de al menos 20 fosas más, con un número indeterminado de cuerpos. Ante la falta de acción de las autoridades, convocaron a otros colectivos para garantizar la apertura y exhumación de todos los restos.
“Todos los cuerpos deben ser rescatados, identificados y entregados a sus familias. No queremos que solo los casos mediáticos reciban atención”, enfatizó.
De acuerdo con la Plataforma Ciudadana de Fosas, entre 2006 y 2024, la Fiscalía Estatal reporta 128 fosas con 122 cuerpos, mientras que la Fiscalía General de la República contabiliza 14 fosas con 24 cuerpos. Los medios de comunicación estiman entre 188 y 209 fosas, con 362 a 396 cuerpos recuperados y más de mil restos humanos, de los cuales solo 111 personas han sido identificadas.
Entre 2023 y 2024, se localizaron entre 58 y 62 fosas clandestinas solo en Sinaloa, evidenciando la magnitud de la crisis forense y la violencia en la región, marcada por la disputa entre las facciones del Cártel de Sinaloa.
Con Información de Proceso



