Denuncian maltrato animal por decapitación de gallinas en Carnaval de Xaltepuxtla, Puebla

La comunidad de Xaltepuxtla, en el municipio de Tlaola, enfrenta una fuerte controversia luego de que durante su carnaval anual se realizara la presunta decapitación de gallinas vivas, práctica que fue transmitida en redes sociales y generó indignación entre activistas y colectivos defensores de los animales.
La denuncia comenzó con una transmisión en vivo compartida por usuarios. “Amigos, ayúdenme a difundir esto, está pasando en el carnaval en estos momentos”, escribió Paola Zárate. “Miren cómo torturan a las gallinas”, expresó en la publicación que rápidamente se viralizó.
Habitantes de la localidad defendieron la actividad como parte de sus “usos y costumbres”; sin embargo, organizaciones civiles exigieron la intervención de las autoridades al considerar que se trata de maltrato animal prohibido por la legislación vigente en Puebla.
La polémica escaló cuando comenzaron a circular videos en tiempo real que mostraban el momento en que las aves eran decapitadas. La difusión del material detonó un debate nacional sobre los límites entre las tradiciones comunitarias y el respeto a los derechos de los animales.
Integrantes del colectivo Movimiento Organizado de Mujeres Serranas (MOMS) señalaron que la transmisión evidenció actos que calificaron como crueldad extrema. Asimismo, solicitaron la intervención de la Fiscalía General del Estado de Puebla para investigar los hechos y, en su caso, aplicar las sanciones correspondientes.
En la entidad, la Ley de Bienestar Animal establece sanciones administrativas y penales contra quienes cometan actos de crueldad. La normativa prohíbe la violencia hacia animales cuando no esté justificada por fines productivos regulados o por sacrificio humanitario bajo estándares sanitarios.
En años recientes, autoridades estatales han intervenido para cancelar eventos considerados riesgosos o violentos. Un ejemplo fue la suspensión del llamado “puerquito encebado” en municipios como Venustiano Carranza, Huehuetla y Teteles de Ávila Castillo, donde tras la presión social algunos ayuntamientos retiraron la actividad de sus programas feriales. No obstante, en demarcaciones como Quecholac la práctica se llevó a cabo pese a las protestas.
Participantes del carnaval en Xaltepuxtla reconocieron que la decapitación de gallinas se realiza cada año. Para algunos, se trata de un ritual arraigado; para otros, forma parte del espectáculo festivo.
Especialistas en derecho cultural señalan que, si bien los usos y costumbres están reconocidos en el marco constitucional mexicano, no pueden contravenir derechos fundamentales ni disposiciones legales en materia de protección animal.
Hasta el momento, autoridades municipales no han emitido un posicionamiento detallado sobre posibles sanciones. Organizaciones civiles solicitaron formalmente que se investigue lo ocurrido y se determinen responsabilidades.
El caso vuelve a colocar a Puebla en el centro del debate nacional sobre la crueldad animal en festividades tradicionales, una discusión que en años recientes ha derivado en cancelaciones de eventos y modificaciones a reglamentos municipales.
Mientras continúa la polémica, activistas reiteran su llamado a reforzar la aplicación de la ley, en tanto que algunos habitantes defienden la práctica como parte de su identidad cultural. El desenlace dependerá de la actuación de las autoridades competentes y del marco legal vigente.



