Confirman hallazgo de restos de Javier Alejandro Martínez, desaparecido desde 2015 e hijo del fundador de El Rey del Cabrito
Tras más de una década de incertidumbre, la familia de Javier Alejandro Martínez Valdez confirmó el hallazgo de sus restos, luego de que el joven fuera reportado como desaparecido desde 2015.

Martínez Valdez era hijo de Alberto Martínez, fundador de los reconocidos restaurantes El Rey del Cabrito, uno de los negocios más emblemáticos de la gastronomía de Monterrey.
La noticia se dio a conocer inicialmente a través de redes sociales. Olga Martínez Valdez, hermana del joven, publicó un mensaje en Facebook donde informó que finalmente fue localizado su hermano, poniendo fin a once años de búsqueda.
En la publicación, compartida desde una cuenta identificada como “La Esposa del rey del cabrito”, la familia relató el largo proceso que enfrentaron durante más de una década para encontrar respuestas sobre su paradero.
Javier Alejandro Martínez Valdez residía en Saltillo al momento de su desaparición. Desde entonces, su familia emprendió una búsqueda constante marcada por la incertidumbre y la esperanza de conocer su destino.
En su mensaje, su hermana expresó el impacto emocional que significó el hallazgo, tras años de preguntas sin respuesta.
“Después de once años de búsqueda, de dolor y de esperanza que nunca se apagó, hoy podemos decir que encontramos a nuestro hermano”, escribió Olga Martínez Valdez en redes sociales.
De acuerdo con la información difundida tras la confirmación del hallazgo, las autoridades lograron establecer la identidad de los restos mediante análisis de genética comparativa.
Este procedimiento permitió cotejar el perfil genético de restos óseos con muestras de familiares directos, obteniendo una coincidencia positiva que confirmó que pertenecían a Javier Alejandro Martínez Valdez.
La identificación puso fin a más de una década de incertidumbre para la familia.
Según las indagatorias, el joven presuntamente perdió la vida en un accidente automovilístico ocurrido en Nuevo León en 2015. En ese momento, las autoridades no lograron identificar el cuerpo, por lo que los restos fueron sepultados en una fosa común.
Con el avance de las técnicas de identificación genética y la revisión de registros forenses, fue posible realizar la comparación de perfiles que finalmente permitió confirmar su identidad.
En su mensaje, la familia agradeció el apoyo recibido durante los años de búsqueda y expresó solidaridad con otras familias que continúan buscando a sus seres queridos desaparecidos, señalando que la esperanza fue clave para no abandonar el proceso.



