“No se ve nada”: críticas al Estadio Banorte luego de su costosa renovación

El Estadio Azteca reabrió este sábado bajo su nueva identidad como Estadio Banorte, tras meses de remodelación y una inversión millonaria.

Sin embargo, para muchos aficionados, la experiencia quedó marcada por problemas desde las primeras filas.

La reinauguración, con el partido entre Selección Mexicana y Selección de Portugal, no solo generó caos vial, protestas y polémica, sino que también evidenció un problema inesperado: en algunas zonas del estadio, la visibilidad hacia la cancha es limitada o prácticamente nula.

Imágenes difundidas en redes sociales muestran que aficionados ubicados en la primera fila tuvieron que permanecer de pie, intentando ver el partido entre rejas, vallas de seguridad y personal operativo. Las quejas no se hicieron esperar, con reclamos directos como: “no se ve nada”.

Remodelación millonaria bajo cuestionamiento

La polémica cobra relevancia por el tamaño de la inversión y por el papel del estadio como sede histórica, ya que será el primer recinto en albergar tres inauguraciones de la Copa Mundial de la FIFA.

De acuerdo con distintos reportes, la remodelación rumbo al Mundial de 2026 superó los tres mil millones de pesos, con estimaciones que alcanzan hasta tres mil 500 millones. Otras fuentes incluso sitúan la inversión cerca de los 300 millones de dólares, con participación de patrocinio privado.

Con este presupuesto, el estadio fue modernizado para cumplir con los estándares de la FIFA y posicionarse como uno de los recintos más avanzados del continente.

Tecnología de primer nivel… pero con fallas visibles

Entre las mejoras destacan:

  • Instalación de WiFi 6 con más de mil 200 antenas
  • Sistema de seguridad con 270 cámaras
  • Más de 500 bocinas nuevas
  • Iluminación LED
  • Nueva pantalla gigante
  • Cancha híbrida
  • Zonas VIP como Tunnel Club y Super Seats

Además, se rediseñaron espacios, se modernizaron butacas y se adecuó la infraestructura para cumplir con los requisitos internacionales, apuntando a una experiencia premium… al menos en el papel.

Problemas en la zona más cara

Las imágenes desde nivel de cancha muestran claramente los obstáculos: vallas de seguridad que bloquean la vista, fotógrafos y personal técnico ubicados en primera línea, lo que obliga a los asistentes a ponerse de pie. Esto genera un efecto dominó que afecta a quienes se encuentran detrás.

Así, lo que debería ser la mejor ubicación del estadio se convierte en una de las más frustrantes, pese al alto costo de los boletos.

Para eventos de alto perfil rumbo al Mundial de 2026, los lugares cercanos a la cancha —especialmente en zonas VIP o primeras filas— pueden alcanzar precios de decenas de miles de pesos, con paquetes que superan los 30 mil pesos dependiendo de los beneficios incluidos.

En consecuencia, los asientos más exclusivos terminan siendo también los más problemáticos en términos de visibilidad.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba