“Ya no tenemos a nuestros padres”: la dramática realidad de niños mexicanos en Texas tras detenciones del ICE

Antes del amanecer, Andrea García ya estaba despierta. No por voluntad propia, sino porque alguien tenía que cuidar de sus cinco hermanos: prepararlos, llevarlos a la escuela y encargarse de las cuentas del hogar.

Andrea tenía 22 años y sueños propios, pero la madrugada del 9 de enero de 2026 cambió su vida para siempre.

Agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) irrumpieron en su casa en Donna, Texas, y detuvieron a sus padres, Julio Orosco y Lucero Garza, migrantes mexicanos que cruzaron la frontera siendo jóvenes. La madre fue deportada a México, el padre permanece detenido, y los seis hijos, nacidos en Estados Unidos, quedaron solos.

Desde entonces, la rutina de la familia se transformó radicalmente:

  • Andrea, de 22 años, trabaja limpiando casas y cocina para sus hermanos.
  • Humberto, de 21, dejó su boda y se fue a Dallas a trabajar para enviar dinero a casa.
  • Ana, de 20, tuvo que suspender sus estudios de derecho penal.
  • Juan, de 17, se refugia en los libros para sobrellevar la situación.
  • Lucero, de 15, sigue encargándose de las gallinas del patio.
  • Jorge, de 11, ahora llega a casa en silencio, abrazando a su perro.

“Nuestros hijos tienen que criarse solos. No tenemos a nadie más. Tienes que crecer rápido”, relató Andrea a The New York Times.

Esta historia refleja la experiencia de miles de familias de estatus migratorio mixto en la frontera, donde hijos ciudadanos estadounidenses se quedan solos mientras sus padres enfrentan detenciones y deportaciones.

En la casa de Donna aún quedan los medicamentos de su padre, mientras de vez en cuando llega una carta desde México: “Los amo, mis hijos. I love you, my children”.

Andrea lo dice con dolor: “Ya no tenemos padres. Al menos no ahora. Y tal vez nunca”.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba