“El Rey Mago”, el jefe policiaco que fungía como vínculo entre el alcalde de Tequila y el CJNG

Las señales del dominio del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en municipios estratégicos de Jalisco se han acumulado durante años.
Sin embargo, pocas veces habían quedado tan expuestas como con la detención de Diego Rivera Navarro, alcalde de Tequila, quien enfrenta acusaciones que apuntan a una colusión directa entre autoridades municipales y una de las organizaciones criminales más poderosas del país.
De acuerdo con las pruebas presentadas por las autoridades, el esquema no se limitaba a pagos esporádicos ni a una protección pasiva. Se trataba de una estructura operativa incrustada dentro del propio ayuntamiento, con enlaces definidos entre el gobierno local y operadores del CJNG.
El eje de esa red, según las investigaciones, era Juan Manuel Pérez Sosa, director de Seguridad Pública de Tequila. Desde esa posición estratégica, Pérez Sosa presuntamente mantenía comunicación con un personaje clave del crimen organizado: Severo Flores Mendoza, alias “El Rey Mago”, un expolicía con un amplio historial dentro de distintas corporaciones de seguridad en Jalisco.
Las comunicaciones internas, reportes operativos y movimientos de la policía municipal habrían sido filtrados de manera sistemática al CJNG, lo que facilitaba las operaciones criminales y permitía al grupo mantener el control territorial sin mayores sobresaltos.
¿Quién es Severo Flores, “El Rey Mago”?
Severo Flores Mendoza no era un operador menor ni un improvisado. Fue excomisario de Ameca, Jalisco, con más de una década de trayectoria en corporaciones policiales. Su carrera lo llevó a convertirse en coordinador de jefes de policía de la región Valles de Jalisco, integrada por 14 municipios, entre ellos Guadalajara y Puerto Vallarta.
Ese cargo le otorgaba acceso a información privilegiada: estrategias de seguridad, despliegues operativos y movimientos interinstitucionales. En manos equivocadas, ese tipo de datos representa una ventaja clave para el crimen organizado.
Así ocurrió, según el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que lo sancionó el 2 de junio de 2022. En el documento oficial se le señala por actuar como proveedor de información del CJNG a cambio de sobornos, describiéndolo como “un policía municipal corrupto que proporciona información policial al CJNG”.
A pesar de haber reprobado un examen de control de confianza en 2014, Flores Mendoza continuó ocupando cargos relevantes. La estructura institucional no solo lo toleró, sino que le permitió mantenerse en posiciones de alto nivel hasta que su nombre apareció en listas negras internacionales.
Un día después de las sanciones estadounidenses, el 3 de junio de 2022, el entonces alcalde de Ameca, Juan Valentín Serrano, lo destituyó como comisario. Sin embargo, al no existir una orden de aprehensión ni una carpeta de investigación abierta, “El Rey Mago” quedó en libertad y desapareció del radar público, aunque no necesariamente de las operaciones criminales.
Un patrón que se repite en Jalisco
El caso de Tequila no es aislado. Hace menos de un año, el alcalde de Teuchitlán, José Murguía Santiago, fue detenido por presuntos vínculos con el CJNG. Las investigaciones revelaron que tenía conocimiento de la existencia del rancho Izaguirre, utilizado como centro de adiestramiento y tortura del cártel, sin que interviniera para detenerlo o alertar a las autoridades.
La red de complicidades se extendía aún más. En el municipio vecino de Tala, al menos tres policías municipales fueron detenidos por privar ilegalmente de la libertad a personas que posteriormente entregaban al CJNG en ese mismo rancho.
La detención del alcalde de Tequila refuerza una constante inquietante: el CJNG no solo infiltra corporaciones policiacas, sino que logra capturar gobiernos municipales completos, utilizando figuras como “El Rey Mago” para convertir la seguridad pública en una herramienta del crimen organizado.
Lo que hoy sale a la luz en Tequila es una pieza más de un rompecabezas mayor, que exhibe cómo el poder del grupo encabezado por “El Mencho” se ha construido desde las oficinas de los ayuntamientos hasta el control de las calles.



