Alam González y su renacer en el tenis de mesa tras un accidente vial

A los 18 años, un accidente automovilístico cambió para siempre el rumbo de Alam González. El sueño de convertirse en futbolista profesional quedó atrás cuando perdió la movilidad en las piernas.

Sin embargo, lo que parecía el final de su historia deportiva terminó siendo el inicio de una nueva etapa marcada por la resiliencia y la determinación.

Originario de Pachuca, Hidalgo, Alam encontró una segunda oportunidad cuando representantes de la Asociación de Deportes sobre Silla de Ruedas del estado tocaron a su puerta para invitarlo a integrarse a alguna disciplina adaptada. Con apenas un par de opciones disponibles, eligió el para-tenis de mesa, una decisión que transformaría su vida.

Aunque al principio no se sintió plenamente identificado con el deporte, su coordinación y experiencia previa con el balón facilitaron la adaptación. Con el paso del tiempo, la mesa, la red y la pelota dejaron de ser un reto desconocido para convertirse en su nueva pasión. Hoy suma 15 años de trayectoria.

Instalado en el Centro Paralímpico Mexicano, Alam describe jornadas exigentes. El día inicia con entrenamiento matutino de varias horas enfocado en técnica y táctica. Por la tarde, el trabajo físico complementa la preparación con rutinas de fuerza, resistencia y elasticidad. Entre sesiones también recibe apoyo psicológico, fisiológico y nutricional, pilares fundamentales del alto rendimiento.

Uno de los momentos más difíciles de su carrera llegó en el selectivo rumbo a los Juegos Parapanamericanos de 2019. Tras dos años de preparación lejos de casa, cayó en la final cuando partía como favorito. La derrota fue dura, pero con el tiempo la convirtió en aprendizaje.

Cuatro años después, en los Juegos Parapanamericanos de Santiago 2023, tuvo su revancha deportiva. Enfrentó a los mejores exponentes del continente y conquistó tres medallas de bronce —en individual, dobles varonil y dobles mixto—, consolidándose como uno de los referentes mexicanos de la disciplina.

En el corto plazo, busca el oro en los próximos Juegos Centroamericanos. A mediano plazo apunta a los Juegos Parapanamericanos de Lima 2027. Pero su gran sueño tiene fecha y sede: los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028, donde aspira no solo a clasificar, sino a subir al podio.

La transformación de Alam no se limita a la competencia. Tras vivir un proceso personal complejo después del accidente, decidió estudiar psicología deportiva para acompañar a otros atletas en momentos de crisis y presión. Hoy combina su preparación atlética con conferencias y trabajo profesional, convencido de que la fortaleza mental es tan importante como la física.

Alam González entendió que los sueños pueden cambiar de forma, pero no de intensidad. Su historia no habla de lo que perdió, sino de todo lo que ha sido capaz de reconstruir. Y mientras la pelota siga cruzando la red, su historia seguirá escribiéndose con cada punto ganado.

 

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba