Récord Guinness logrado en CDMX: 9,500 asistentes en la mayor clase de fútbol jamás registrada

Este domingo, la Plaza de la Constitución, en el corazón de la Ciudad de México, fue escenario de un hecho histórico: la clase de fútbol más grande del mundo, que estableció un nuevo Récord Guinness y reunió a cerca de 10 mil personas, superando ampliamente la marca previa de Seattle, que contaba con 1,038 participantes.

El evento se realizó en el marco de la preparación rumbo al Mundial 2026.

La actividad fue encabezada por la jefa de Gobierno de la CDMX, Clara Brugada, junto con Rommel Pacheco, titular de la CONADE, y Gabriela Cuevas, representante mexicana ante la organización del Mundial 2026. Su presencia simbolizó la unión de autoridades deportivas y gubernamentales en una iniciativa que busca reforzar la imagen de México como potencia futbolera.

A poco después de las 10:00 horas, Brugada y los participantes iniciaron un calentamiento dinámico de manera sincronizada, esencial para prevenir lesiones. Cada asistente portó una camiseta conmemorativa, gorra y morral, elementos que sirvieron como recuerdo oficial del evento.

Para garantizar seguridad y orden, se utilizaron balones blancos y dorados que delimitaron las posiciones de cada participante, permitiendo que todos ejecutaran los ejercicios de forma coordinada. La rutina se dividió en siete bloques de aproximadamente 35 minutos, con instructores capacitados guiando la sesión, mientras los asistentes realizaban dominadas y movimientos típicos del fútbol profesional.

El evento contó también con la participación de leyendas del fútbol mexicano como Braulio Luna, Paul Aguilar, José Joaquín “El Shaggy” Martínez, Kikin Fonseca y el “Conejo” Pérez, quienes motivaron a los participantes y reforzaron la relevancia del récord.

Con ritmos electrónicos que marcaron el inicio de la clase, la energía colectiva convirtió el Zócalo en un estadio improvisado, donde la pasión por el fútbol se hizo presente en cada toque de balón. La coordinación y esfuerzo de los participantes permitieron que el récord fuera validado oficialmente por Guinness World Records, consolidando así a la Ciudad de México como sede de una hazaña deportiva sin precedentes.

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